Los paraísos ocultos de la Marina Baixa para escapar de las masas y explorar el mar.

Benidorm es mundialmente famoso por sus kilométricas playas de arena, su ambiente vibrante y su imponente perfil urbano. Sin embargo, muy cerca de los grandes rascacielos de Levante y Poniente se esconde una costa completamente diferente. Justo donde mueren las avenidas y comienzan los acantilados de la comarca, el paisaje se transforma en un mapa de pequeñas bahías de roca, aguas turquesas y entornos naturales protegidos. Si buscas un rincón de paz para adentrarte en el agua con tu tabla de paddle surf, hacer una ruta en kayak o practicar snorkel en fondos de posidonia, aquí tienes la selección definitiva de las 5 mejores calas secretas de la zona.

1. Cala Tio Ximo (Benidorm)

Ubicada en el extremo norte del municipio, justo a los pies del Parque Natural de la Serra Gelada, esta pequeña cala es un reducto salvaje dentro de Benidorm. Combina los acantilados escarpados con una estrecha franja de cantos rodados y arena gruesa. Al estar encajada entre paredes de roca, queda completamente a salvo de las corrientes y los vientos del norte. Sus aguas tranquilas y de un intenso color verde esmeralda la convierten en un punto de salida idílico para recorrer el litoral en paddle surf a primera hora de la mañana, disfrutando de la naturaleza más pura a un paso de la ciudad.

2. Cala Almadrava (Benidorm)

Es la vecina inmediata de Cala Tio Ximo y comparte su misma atmósfera natural y tranquila, aunque su acceso es algo más escarpado. Se trata de una cala puramente rocosa y de piedras blancas, lo que frena a la inmensa mayoría de los turistas que buscan la comodidad de la arena fina. Esta barrera natural es su mayor ventaja: el agua se mantiene increíblemente limpia y transparente. Es el spot perfecto para fondear el kayak cerca de las rocas y sumergirse con gafas y tubo para observar la rica biodiversidad de sus fondos marinos.

3. Cala Racó del Conill (Villajoyosa)

Situada unos kilómetros hacia el sur, en dirección a Villajoyosa, se encuentra este espectacular paraje oculto entre altos acantilados calcáreos. El Racó del Conill es una cala doble de grava y roca, rodeada de una frondosa pinada mediterránea que la resguarda del viento de poniente. De tradición naturista, destaca por la profundidad y el tono azul turquesa de sus aguas. Las paredes de piedra que la rodean crean una piscina natural donde el mar apenas se mueve en los días de calma, ofreciendo una de las mejores experiencias de navegación tranquila de toda la Marina Baixa.

4. Cala del Metge (L’Albir / L’Alfàs del Pi)

Escondida justo al otro lado de la Serra Gelada, en la zona de L’Albir, la Cala del Metge es una de las más inaccesibles a pie de toda la comarca, lo que garantiza una tranquilidad absoluta incluso en pleno mes de agosto. Es una cala salvaje de roca y piedra, a la que se llega descendiendo por una senda empinada que nace en el camino hacia el Faro del Albir. Debido a la dificultad del sendero, la mejor forma de visitarla es por mar: llegar a ella paleando en kayak o en una tabla de paddle surf inflable desde la Playa del Albir te regala una panorámica impresionante de toda la bahía y del Peñón de Ifach en el horizonte.

5. Cala El Mascarat (Altea)

Situada en el límite entre Altea y Calpe, esta cala se encuentra justo al pie de los impresionantes acantilados del Morro de Toix y del imponente cañón del Mascarat. Es una cala de cantos rodados de tamaño mediano y aguas muy profundas desde la misma orilla. Su ubicación estratégica la protege de los vientos del norte, creando un entorno ideal para la práctica de deportes de remo. Salir desde este punto en kayak te permite bordear las gigantescas paredes verticales del Morro de Toix, explorar sus pequeñas cavidades rocosas y disfrutar de un paisaje monumental inaccesible por tierra firme.